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Muchos soñamos con decir: ¡Renuncio! Voy a perseguir mis sueños. Todos soñamos con hacer lo que realmente nos apasiona: Recorrer el mundo, escribir un libro, acabar con la pobreza mundial, crear tu propia empresa. Sin embargo, cada proyecto tiene riesgos, y esos riesgos pueden reducirse si cuentas con una estrategia que te permita no morir en el intento.

Estos son cuatro consejos que pueden ayudarte a seguir el mejor camino para emprender y poder convertir tu sueño en realidad.

Encuentra la razón de ser de tu emprendimiento:

Antes de pensar en emprender, piensa en servir a partir de ese emprendimiento. Determina si la necesidad de emprender está relacionada con tu pasión, tu vocación, tu misión y tu profesión. Encuentra las grietas de un contexto específico y trabaja en encontrar la solución a dichos problemas a partir de una idea clara, escalable y sostenible.

Busca un equipo ideal:

No es broma. Encontrar personas que superen tus conocimientos y que te generen confianza es más valioso que tener muchas personas a las cuales dar órdenes.

Tu equipo será el motor de la nueva máquina que está por arrancar, así que busca un equilibrio entre la experiencia, el análisis y la capacidad de decisión en todos los aspectos iniciales de tu emprendimiento.

Cada miembro deberá tener autonomía en la toma de decisiones desde su área, pero así mismo estará comprometido a trabajar en equipo como un todo, entregando sus capacidades hacia un objetivo común: el despegue y crecimiento de un proyecto conjunto.

Liderar no implica dar órdenes y esperar que todo suceda. Organiza tu equipo y ten claro los roles de cada integrante. Todos tendrán mucho que aportar, déjalos volar dentro de sus posibilidades.

Mide tus expectativas:

La mejor forma de comenzar un emprendimiento e iniciar una aventura es teniendo el cálculo de los beneficios, riesgos, pérdidas y oportunidades de cada decisión, estando dispuestos a afrontar todos los costos que esto amerite.

Emprender es como un juego. Todos los juegos necesitan reglas para poder cumplir el objetivo, y así mismo, emprender significa establecer metas a corto, mediano y largo plazo, además de medir cada uno de los avances y retos.

Emprender no se trata solo de renunciar a tu trabajo y salir a perseguir tus sueños. Enfócate y planifica los pasos a seguir. Ten un calendario de actividades, organiza tu tiempo y el de tu equipo para que cada día sea eficiente. Ten objetivos diarios, semanales, mensuales. Concéntrate en medir el desempeño de cada paso que el emprendimiento da, sin importar cuán pequeño sea.

Pon en práctica lo aprendido, no te rindas:

Itera, itera, itera. La primera versión de tu emprendimiento no siempre será la más acertada. Cada vez que busques entrar al mercado, recuerda los aprendizajes de la versión anterior y encuentra las brechas entre lo que obtuviste antes y lo que deseas lograr.

Ten altas expectativas pero pisa fuerte el terreno. No pongas en duda tus conocimientos ni experiencia, pero recuerda que siempre habrá una mejor manera de hacer las cosas.

Emprender siempre será una decisión de vida en la cual pondrás a prueba tu resiliencia, actitud y pasión por lo que haces. Ten en cuenta todo el panorama. Seguro encontrarás el camino correcto.

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